Comunicóloga, especialista en periodismo.
Diplomado en ciencias de la familia por la facultad Juan Pablo II.
La música es mi manera de expresión más personal.
Creo fielmente en el amor en todas sus expresiones.
Léeme y te invito a conocer el mundo dentro de mis ideas.
2025
Comienza la cuenta regresiva para recibir el año 2026 y, con ello, el análisis y resumen de cómo fue nuestro año presente.
No es mentira que muchos nos quedamos en blanco cuando nos preguntan: ¿qué fue lo mejor que te pasó este año? Y aunque es una pregunta muy común en estas fechas, pensada para sentirnos agradecidos y felices con nuestros logros, a veces puede llevarnos a una introspección que se convierte en frustración.
Los seres humanos funcionamos así. Cuando llega un nuevo comienzo nos sentimos motivados y llenos de propósitos por cumplir.
Desde un “empiezo la dieta el lunes” hasta un “este año quiero hacer un cambio grande en mi vida”.
Pero al final, nuestra motivación siempre parte desde un inicio.
Cada año es diferente, pero también nosotros cambiamos. No somos los mismos que éramos hace uno o dos años. Como seres humanos, evolucionamos constantemente, aunque no nos demos cuenta.
Pero ¿qué pasa cuando me siento atorado y “no avanzo”?
Estas fechas pueden ser complicadas al darnos cuenta de que tal vez no alcanzamos todos nuestros propósitos, o en realidad ninguno.
Así que quiero traer una teoría de pensamiento diferente para reflexionar sobre nuestros logros y fracasos.
El tiempo es relativo. Y sí, no es una teoría de conspiración, es la realidad. Aunque los años van corriendo y cada vez aumenta el número, cada quien tiene sus propios tiempos y, hablando desde la realidad, no todos alcanzamos a ser nuestra mejor versión para el primero de enero.
Muchas veces volteamos a ver a nuestro alrededor y nos damos cuenta de que nuestro entorno tiene una realidad diferente.
Tu mejor amigo consiguió su trabajo de ensueño, tu prima se casó y la amiga de la infancia tuvo a su primer bebé.
Ahí es cuando llega la comparación, la duda.
Vemos la vida avanzar, pero a veces sentimos que no avanzamos con ella. La verdadera pregunta es: ¿acaso avanzar y triunfar es una decisión, o solo las circunstancias se han dado adecuadamente?
Dentro del pensamiento cristiano se habla de que los tiempos de Dios son perfectos. Y sí, es una idea que nos abraza, que nos hace sentir que no estamos solos y que nuestro tiempo aún no ha llegado.
Por eso, te invito a que te preguntes más allá de qué fue lo que lograste este año: cuáles fueron las cosas que superaste con valentía, cuáles son las batallas que todavía te toca vencer y, sobre todo, agradecer por los momentos felices que viviste.
No tiene que ser un acontecimiento que haya cambiado tu vida radicalmente para estar agradecido. Las cosas pequeñas también cuentan, y de eso no se habla lo suficiente en estas fechas.
Cada quien va a su paso y, aunque los años sigan corriendo y a veces nos sintamos en desventaja, al final sigues aquí. Y tu historia todavía no termina de escribirse.
Siempre con amor para quienes sienten que el tiempo les va ganando.
AE
Love is Blind (El amor es ciego) es un reality que ha cobrado fuerza en los últimos años. En una era donde el físico es uno de los aspectos más importantes cuando se habla de una relación sentimental, este programa propone otra perspectiva.
La dinámica consiste en reunir a un grupo de personas, hombres y mujeres, en unas cápsulas donde no pueden verse frente a frente; solo escuchan su voz para platicar y conocerse.
Si crean una conexión genuina basada únicamente en la interacción verbal, se propondrán matrimonio sin haberse visto, para posteriormente conocerse en persona.
Las parejas son llevadas a un viaje tropical y conviven juntas aproximadamente un mes. Pasado este tiempo, finalmente decidirán en el altar si aceptan o no a la persona de la que se enamoraron “ciegamente”.
Si bien es un reality show que ha generado mucha polémica por las situaciones incómodas que se presentan, también nos lleva a cuestionarnos si realmente nos enamoramos a través de lo físico o de lo emocional.
Resulta fascinante observar cómo se desarrollan las relaciones amorosas, la construcción de los personajes, el avance de las historias y, sobre todo, los conflictos a los que se enfrentan día con día. Es un programa donde muchas personas pueden verse reflejadas en las diferentes narrativas.
Aunque es un concepto novedoso y original que despierta el ánimo y la curiosidad de los espectadores, también es importante analizar cómo ha afectado la salud mental de los participantes.
Se le llama un experimento social, pero dentro de este experimento el público ha notado comportamientos frecuentes en algunos concursantes que, al no sentirse atraídos por su pareja físicamente, simulan estarlo solo para continuar en el show, algo ampliamente comentado en redes sociales.
Esto, además de ser un engaño, también representa una forma de lucro que juega con las emociones de las personas involucradas, haciendo que el experimento pierda autenticidad y se convierta en un espectáculo más que busca elevar el rating.
Este reality no tiene filtros: podemos ver peleas, llanto e incluso episodios de violencia física por parte de algunas participantes hacia sus parejas.
El elenco está cuidadosamente seleccionado, y es evidente que las personas elegidas son aquellas que pueden generar el mejor contenido para la audiencia.
La última temporada, la número nueve, presenta una variedad de personajes muy interesantes, pero también historias donde la falta de responsabilidad afectiva y el egoísmo rompieron el corazón de muchos.
Sin duda, Love is Blind es un reality show que invita a la reflexión, que divide opiniones y que, si eres profesional de la salud mental, te dará muchos casos clínicos que analizar.
Borrar el pasado
Creo que todos tenemos un par de recuerdos que nos gustaría eliminar de nuestra memoria para siempre. Un mal amor, enfermedades, la pérdida de un ser querido, una mala racha… pero, imagina que hubiera un lugar donde pudieras borrar todos tus recuerdos.
Una especie de clínica de memoria donde te pusieran cables en la cabeza tipo Frankenstein, y actuara directo en el cerebro donde se acumulan nuestros recuerdos, borrando los que desees. ¿Qué fuerte, no?
Así como hay recuerdos malos, también todos tenemos recuerdos buenos. Esos momentos que quisiéramos poder volver a vivir una y otra vez, sintiendo las mismas emociones que experimentamos en ese entonces.
La mente es un mundo tan misterioso, donde albergamos tantos recuerdos y escenas que, a veces, nosotros mismos no somos conscientes de que las vivimos.
Pero bueno, regresando a la clínica de los recuerdos. Este es un concepto que utilizó la artista Ariana Grande en su último álbum Eternal Sunshine.
Ahí, ella nos presenta la historia de una chica que acude a este lugar para borrar las memorias de su relación pasada.
En el videoclip, se ve cómo ella llega con una caja llena de cosas que representan recuerdos: un oso de peluche, cartas y fotos.
En cierto momento, observamos que no se quiere despegar de sus recuerdos, lucha para que no sean eliminados, pero al mismo tiempo, eso es lo único que le permitirá seguir adelante.
Creo que todos, en algún momento, hemos sido Ariana en este video. Luchando contra un recuerdo, pero queriendo experimentarlo una y otra vez, aferrándonos a la idea de que nunca volveremos a vivir algo así.
No solo en el amor de pareja, sino alguna etapa en nuestra vida donde fuimos inmensamente felices, o cuando partió un ser querido. Lo único que nos imaginamos es que no volveremos a vivir algo similar, lo cual nos hace aferrarnos solamente al recuerdo.
Nuestro pasado es lo que somos ahora, es lo que nos construye como personas. Nuestros aprendizajes y experiencias son como ladrillos que van uniendo la casa que habitamos hoy día.
¿Pero qué pasa cuando hay recuerdos de nuestro pasado que no nos permiten seguir adelante con nuestro futuro?
Muchas veces, nos volvemos prisioneros de nuestras propias memorias. Vivimos tan atorados en el pasado, en lo que ya fue, que no podemos ver lo que tenemos frente a nosotros.
Por otro lado, también hay recuerdos que nos atormentan, errores que hemos cometido a lo largo de nuestra vida, los cuales nos llenan de arrepentimiento.
Esos son los recuerdos que nos gustaría borrar para siempre de nuestra mente, o incluso de nuestra propia historia.
Pero si nosotros mismos no nos perdonamos, ¿quién lo hará?
Te invito a que pienses en esos recuerdos en este momento. ¿Cuáles son las cosas en tu vida que atesoras tanto, que se han vuelto una traba para seguir adelante? ¿O aquellos que te persiguen día y noche?
Una vez que los tengas identificados, tómate el tiempo de volver a vivirlos mentalmente, cuidando cada detalle y sensación que recuerdes.
Una vez que te sientas en paz, agradecido y satisfecho con haber vivido de nuevo esto, déjalo ir, sintiéndote seguro de que nuevas y buenas experiencias están por llegar a tu vida próximamente.
Y si se trata de un error o recuerdo doloroso, agradece que aprendiste, y elimínalo de tu mente como eliminas viejas fotos en tu carrete.
Este es un ejercicio terapéutico para soltar y avanzar.
Lamentablemente, no existe ningún tipo de clínica que nos pueda ayudar a borrar nuestros recuerdos, ni tampoco a vivirlos una y otra vez como si viéramos una película que estamos sintiendo a flor de piel.
Pero tenemos nuestra propia mente e ideas, y esto nos da el control de poder preservar los lindos recuerdos, manteniéndolos como un souvenir mental de un lindo viaje que recorrimos, más no dándoles el poder de frenarnos en lo que está por venir.
Con todo el respeto, amor y sororidad,
AE
“Flor de loto: la única flor que crece en la adversidad, florece hacia el sol y su belleza es única.”
8 de marzo. ¡Qué fecha!
En diferentes grupos de WhatsApp circulan felicitaciones por el Día de la Mujer, imágenes acompañadas de flores y mensajes muy lindos que describen lo bello e inspirador que es ser madre, hija, amiga.
Muchas se niegan a recibir felicitaciones ese día, ya que lo viven como un momento de lucha y protesta por toda la impunidad y violencia que hay en torno a nosotras. Y sí, cuando hablamos de violencia, no solo nos referimos a los feminicidios, violaciones, agresiones y todo lo que sabemos que se vive en nuestro país y en el mundo, sino también a las miradas de acoso en la calle, los comentarios despectivos, la crítica que nos hacemos constantemente hacia nosotras mismas frente al espejo, las amigas que hablan mal de otras, las infidelidades en parejas, etc.
La deconstrucción no viene solo de los micromachismos, sino de defender a tus amigas cuando ves que ocurre una injusticia, ser empática con las mujeres que viven situaciones diferentes a la tuya, no juzgar ni invalidar.
Dejar de hablar mal de nosotras entre nosotras, especialmente si somos amigas o familia.
Dejar de dirigirnos a otras mujeres con reclamos, haciéndoles señalamientos injustos.
El mundo está lleno de odio y violencia, pero qué diferente sería si hiciéramos un cambio en nuestro círculo cercano.
Todo esto que menciono anteriormente lo he vivido en los últimos meses. Más allá de sentirme decepcionada y frustrada por estos acontecimientos, he decidido aprender de ellos para no replicar estos comportamientos en el futuro.
Echemos un ojo a las redes sociales: constantemente veo videos de mujeres hermosas, simplemente existiendo, siendo felices, bailando, cantando o hasta dando una opinión sobre algún tema que no tiene absolutamente nada que ver con su apariencia. Entro a los comentarios y veo una ola de críticas, burlas, señalamientos inapropiados, sexualizando o estereotipando el cuerpo de las chavas. Y luego nos preguntamos: ¿por qué hay tanto índice de suicidio, depresión y ansiedad en las jóvenes hoy en día?
Un autor, cuyo nombre ahora mismo no recuerdo, tituló la depresión y la ansiedad como “la enfermedad del nuevo siglo”. Y ¿cómo no? Si somos constantemente juzgadas por nuestra apariencia, opiniones, ocupaciones, estado civil, edad y muchas otras cosas más.
Una de las películas que expone toda esta problemática es Barbie (Greta Gerwig, 2023). Refleja cómo las mujeres estamos constantemente preocupadas y atormentadas por el paso del tiempo, la apariencia de nuestro cuerpo, incluso menciona el terror que existe en las mujeres por padecer celulitis, así como la depresión, la ansiedad y los ataques de pánico.
El discurso de América Ferrera en la película me parece tan profundo y brillante, lleno de poder y verdad. Creo que no lo pudieron haber escrito mejor:
“Es literalmente imposible ser mujer.
Eres tan hermosa y tan inteligente, y me mata que no creas que eres lo suficientemente buena… Estoy tan cansada de verme a mí misma y a todas las demás mujeres enredarse en nudos para gustarle a la gente. Y si todo eso también es cierto para una muñeca que solo representa a una mujer, entonces ni siquiera lo sé.”
Todo esto es tan cierto, y es que el tema del feminismo es tan extenso…
Hay tantas mujeres que sufren abusos a diario, de todo tipo. Lamentablemente, con un nudo en la garganta, puedo decir que creo que todas tenemos una historia que contar.
Otra pieza que me encanta por cómo expone estas ideologías sobre la mujer y el machismo es la canción The Man, escrita por Taylor Swift. Es una canción donde una mujer exitosa y talentosa analiza cómo su vida sería más sencilla y aclamada si fuese un hombre.
Y es que, en realidad, la industria musical es increíblemente machista.
Taylor Swift es una cantautora estadounidense que se caracteriza por escribir música a partir de sus propias vivencias. Así como tiene canciones de amor y desamor dirigidas a exparejas, también escribe sobre el amor propio, el suicidio, la depresión, el enamoramiento, la nostalgia y el crecimiento.
Desafortunadamente, esto es algo que la industria no ve. La han tachado de ser una mujer despechada que solo se centra en escribir sobre sus rupturas amorosas. Y si así fuera, ¿qué? Veamos a Bruno Mars, Ed Sheeran, Boyz II Men, Reik, Enrique Iglesias o incluso Luis Miguel.
Todos son hombres que cantan sobre el desamor, y nadie los tacha de dolidos o despechados, locos o aburridos… esa es la diferencia en la industria musical.
Pero no solo ocurre en la música, también en el deporte. Podemos ver que los ratings de partidos de ligas donde juegan mujeres son extremadamente bajos comparados con los partidos donde juegan hombres, incluso en popularidad.
Lo pudimos ver en la NFL: cuando Taylor Swift empezó a salir con Travis Kelce y comenzó a asistir a los partidos, la enfocaban en cámara, como a muchas otras celebridades que asisten a los juegos. Pero muchos fans del fútbol americano se inconformaron, argumentando que Taylor Swift “arruinó la NFL”.
La pregunta es: ¿y si hubiera sido un artista hombre? ¿También hubiera “arruinado” la NFL?
En fin, es triste ver cómo, por el simple hecho de ser mujeres, nos vemos expuestas a más críticas, violencia, desprecio, desigualdad y muerte.
Diariamente vemos en la televisión y los periódicos que desaparecen niñas, jóvenes y mujeres, sin importar edad o clase social. Creo que nos hemos vuelto un poco insensibles ante eso, a menos que algún caso sea muy mediático, como el de Debanhi Escobar o Marisela Escobedo.
Pero así como conocemos esas historias, hay millones de mujeres que también vivieron la suya, y no porque no sean conocidas dejarán de ser recordadas o sus casos quedarán en la impunidad.
Hay tantas mujeres valientes que se pronuncian ante las injusticias y exponen atrocidades, como la admirable periodista Lydia Cacho, una mujer que tiene todo mi respeto y admiración. Si tienen la oportunidad de leer el libro Los demonios del Edén, por favor, no la pierdan.
Su historia es tan potente que le abre los ojos a cualquiera (que quiera abrirlos).
El mensaje que quiero dar para este 8 de marzo es: recordamos a las que ya no están, respetamos y cuidamos a las que sí.
Eres valiosa y amada, seas mujer cisgénero o transgénero; mereces respeto, reconocimiento y amor.
Ama más, ríe más, concéntrate en lo bueno y bonito de tu vida, lucha con fuerza contra lo malo. Eres capaz de lograr lo que te propongas. Sé valiente, enseña a quienes no saben y aprende lo que desconoces. Pero, sobre todo, siempre mantente a salvo.
No tenemos el poder de cambiar el mundo en un día, pero sí tenemos el poder de cambiar uno de nuestros días para hacer un mundo mejor.
Alicia en el país de las maravillas. Una película con mensajes subliminales escondidos en sus diálogos y arte.
Más allá de ser una película infantil, me parece una analogía muy acertada sobre crecer e ir encontrando nuestro camino.
Alicia, a su corta edad, sueña con salir de su realidad, como muchas personas han experimentado en su niñez. No todos salimos de la burbuja del país de las maravillas para entrar al mundo real…
En esta vida, pasamos por muchas etapas, conocemos gente, terminamos desconociéndolas, escuchamos historias, entendemos perspectivas, y cada quien cuenta su propia narrativa. A veces se aprende de eso, y a veces solo lo dejamos pasar, igual que Alicia en la película.
Ella pasaba por diferentes caminos, encontrándose con situaciones extrañas, pero cada quien viviendo en su realidad. La reina de corazones pintando las rosas blancas rojas, el conejo blanco corriendo detrás de un reloj que parece siempre estaba adelantado, el sombrero loco haciendo una fiesta del té, pero ¿qué es lo que Alicia realmente anhelaba? Ella solo quería encontrar su camino…
Creo que muchos nos podemos identificar con Alicia. Somos testigos de tantas vidas e historias, pero estoy casi segura de que todos hemos pasado por ese momento donde simplemente vemos pasar la vida de los demás y la nuestra está en pausa.
¿Será porque no hemos encontrado nuestro camino?
En momentos recientes de mi vida, pensé: “Qué injusticia”. Parece que todos tienen su camino resuelto, incluso hay personas que desde muy temprana edad encuentran su pasión y talento. ¿Pero yo? No sé adónde ir ni hacia dónde voltear. Me sentía como Alicia, perdida en un país lleno de maravillas para los demás, pero yo solamente quería encontrar mi camino a casa.
Hay una frase de la canción Florida!!! de mi cantante favorita, Taylor Swift, donde habla de que hay una edad donde las personas pueden oler a marihuana o a pañal de bebé. La primera vez que escuché esta frase me reí mucho porque es cierto, puedes ver a personas en tu mismo contexto, ambiente y, por supuesto, edad, todos haciendo cosas diferentes con su vida.
Estamos indirectamente expuestos a esa constante comparación.
Pero lo peor de todo es que siempre llega el conejo blanco con el reloj en la mano: “Me voy, me voy, es tarde ya”… Lo podemos llamar conejo blanco, pero su verdadero nombre es ansiedad.
Les voy a platicar cuáles son mis conejos blancos en la vida. Uno es el Año Nuevo, que algunos lo amamos y otros lo odiamos; yo sigo sin decidir. Otro es mi cumpleaños, fecha que siempre he recibido con emoción y alegría, pero últimamente se ha convertido en el paso del tiempo susurrándome al oído.
¿Por qué digo que son mis conejos blancos? Porque siempre llegan con el reloj a recordarme que otro año ha pasado y se me está haciendo tarde. Pero la pregunta es: ¿tarde para qué?
Hay cosas que no podemos controlar. Por ejemplo, en mi perspectiva, tener o no tener una pareja es algo que yo no puedo controlar, simplemente se da.
¿Podemos trabajar por ello? ¿Cómo?
“Trabaja en ti y llegará”… es el consejo más intangible que siempre escucho.
¿Y qué pasa cuando mis aspiraciones y sueños se basan en la construcción de una vida en pareja? Me refiero al noviazgo, el matrimonio y el formar una familia. Puede ser que se me está haciendo tarde para eso… ¿Pero en realidad puedo controlarlo?
“Consigue novio”, “¿Ya trabajas?”, “Ya quiero nietos” son frases que me hacen cuestionar si en realidad esa decisión está en nuestras manos o no…
Con esta analogía, quiero compartir que sí, siempre habrá cosas que están en nuestro poder cambiar, pero a veces también tenemos que confiar un poco en que, mientras más vayamos recorriendo el país de las maravillas, vamos a terminar encontrando nuestro camino a casa.
