MICHELLE MIJANGOS

  •  Haciendo del Derecho algo que sí se entiende.
  • Explico leyes, cuestiono realidades y hablo de lo que nos pasa.
  • Enamorada del amor.
  • Temas de interés: Derecho penal. Amor y relaciones humanas. Críticas sociales.

2026

Otro fin de semana de rentar un vestido largo impecable, rizarme más el cabello y aplicar maquillaje suficiente para verme bella durante horas. Una iglesia nueva, votos que no son míos y muchos aplausos. Ya estoy afuera, la bengala lista para celebrar a alguien más.

Llega el momento de los saludos y, con él, la esperada pregunta:

“¿Y tú, para cuándo?”

El instante se rompe. Sonrío nerviosa. Me lo preguntan como si dependiera de mí… pero ¿y si sí depende de mí?

¿Y si dependió de mí cuando le dije que no a aquella propuesta hace unos años? ¿Cuando decidí no quedarme en esa ciudad, ni siquiera por amor? ¿Y si dependió de mi carácter —mal llamado “difícil”— frente a todos los que me pretendían?

Entonces empiezan los “hubiera”.

Tal vez mi historia sería distinta si hubiera tenido más paciencia.
Si hubiera aprendido a quedarme en lugar de irme.
Si hubiera pedido perdón en vez de cerrar la puerta.

Tal vez hoy habría un pequeño niño —Tomás— corriendo y riendo por mi casa.
Tal vez ya tendría ese vestido blanco que tantas veces he imaginado.
Tal vez hoy serían mis amigas las que sostendrían esa bengala.

Pero hay otra versión de esa misma historia que casi nunca se dice.

¿Y si hubiera dicho que sí a esa propuesta? Tal vez hoy sería una estadística más en un país donde amar mal puede costarte la vida.

¿Y si no hubiera terminado aquella relación? Quizá viviría en una ciudad que no elegí. O peor aún: tal vez habría aprendido a hacerme pequeña, a suavizar mi carácter, a no incomodar.

Otro fin de semana de sonreír para la foto.
De valses que se ven mejor desde afuera.

Pero la pregunta sigue ahí:

¿Cuándo seré yo?

Solo que la respuesta no llega ahí.

Llega al día siguiente.

En la risa con mi mejor amiga.
En el paseo con mi perro.
En el silencio de mi casa, donde no hay matrimonio… pero sí paz.

Y entonces lo entiendo.

Nunca se trató de miedo a estar sola.

Porque, en el fondo, bendita soledad… cómo la disfruto.

Se trató siempre de algo más incómodo de aceptar: el miedo a elegir mal.

A elegir a alguien que no sepa amar.
A construir una vida que no se sienta propia.
A convertirme en una versión de mí que no reconozco… solo por no quedarme sola.
O a que mis hijos conozcan el amor desde un Juzgado Familiar.

Qué distinta se ve la vida cuando dejas de preguntarte por qué sigues sola… y empiezas a reconocer todo lo que has evitado por no conformarte.

Porque no, no es miedo a estar sola.

Es, quizá, la valentía de no elegir cualquier compañía.

Después de varias lágrimas derramadas al leer sobre tu muerte, sentí un hueco en el estómago, sentí furia y una profunda empatía. Tenía tan solo doce años, tan solo unos años más que mi sobrino Mateo, ¿cómo era esto posible? Mateo ayer comió con su familia, jugó con sus amigos y durmió en su cama ¿Y Emi? Emiliano murió.

No puede ser posible, era tan solo un niño de doce años, un pequeño que hoy tendría que estar corriendo, riendo y estudiando en su salón de clases, no tendría que estar siendo velado porque el gobierno le falló.

El gobierno que dirige un país que registra más de 30,000 asesinatos por sexto año consecutivo[1], un gobierno que decidió abrazar a los delincuentes, que le abre las puertas a la mamá de un narcotraficante pero se las cierra a las madres buscadoras.

Estoy cansada y estoy harta, Emiliano no tendría que saber cómo resistirse a un secuestro, una abuela no tendría por qué ver morir a su nieto en la puerta de su casa, un herido no tendría por qué llegar a un hospital sin insumos y sobretodo, un niño no tendría que suplicar por su vida.

Estoy harta de despertar y tener que leer cómo el Presidente justifica la situación, como el mismo Presidente se lava las manos diciendo que el secuestrado era el niño y no su madre, como el vocero de gobierno, dice que no era un niño sino un adolescente, como si eso importara ¡Caray! Perdimos una vida, eso es lo importante. 

Así que, querido ciudadano, si no te indigna lo suficiente, vota por Morena. Si no te indigna lo suficiente, anula tu voto o regálale tu voto a Maynez y haz que se divida la oposición.

Hoy desgraciadamente fue Emiliano, mañana puede ser tu hijo. Hoy fue en la calle 08 de octubre de Paraíso, Tabasco, mañana puede ser en la puerta de tu hogar.

[1] Ferri, P. (2023). México registra más de 30,000 asesinatos por sexto año consecutivo. El País.https://elpais.com/mexico/2023-11-01/mexico-registra-mas-de-30000-asesinatos-por-sexto-ano-consecutivo.html

¿Qué es el amor? Si te pones a pensarlo, es complicado. Pues decir que el amor es un sentimiento bonito, sería olvidar todas las noches que pasé llorando en mi cama, referirme a él como algo feo, sería pasar por alto, todas las veces que salté de alegría y lloré de felicidad, y decir que es un proceso neurológico producido en el cerebro, sería quitarle toda la magia que él conlleva. Por buena suerte, no puedo definir el amor. Y digo, buena suerte porque el día que descubra lo que a ciencia cierta es, tal vez preferiré no volverme a enamorar.

Espero todos puedan, al menos una vez en su vida, sentir las mariposas en el estómago, el sudor en las manos y el palpitar acelerado del corazón, la emoción por ver a la persona que despertó eso en ti.

Espero nadie tenga que cuestionarse frente al espejo sobre si es suficiente, que no tengas que bostezar toda la mañana porque la noche anterior no lograste conciliar el sueño y menos te desearía que la incertidumbre del futuro te consuma.

Soy una soñadora del amor, una utópica que, compró la idea de las almas gemelas y una romántica que cree que la incertidumbre es el arma perfecta para envenenar a las mariposas de las que hablé.

No creo que al amor lo mate los malos entendidos, las diferencias ni los cambios. Lo mata la incertidumbre de esperar, lo asesina no saber si retirarse o quedarse, lo hace añicos la indiferencia y la duda sobre si permanecer donde parece que ya no es bien recibido.

Por eso, no destruyan el amor. No lo mantengan en perseverancia de una carrera que no va a ganar, pues quien ya decidió que esta ocasión, no gana el amor, deberá darle su medalla por intentarlo y decirle francamente, que en esta ocasión, es el perdedor.

¿O sólo serán mis pensamientos? Tal vez el amor después de esperar es aquel fuerte, el que vale la pena; el que desarrolló la paciencia, aquel que sabe entender el tiempo y aprendió a navegar a través de la incertidumbre del amor. 

¿Qué es el amor? Si te pones a pensarlo, es complicado. Pues decir que el amor es un sentimiento bonito, sería olvidar todas las noches que pasé llorando en mi cama, referirme a él como algo feo, sería pasar por alto, todas las veces que salté de alegría y lloré de felicidad, y decir que es un proceso neurológico producido en el cerebro, sería quitarle toda la magia que él conlleva. Por buena suerte, no puedo definir el amor. Y digo, buena suerte porque el día que descubra lo que a ciencia cierta es, tal vez preferiré no volverme a enamorar.

Espero todos puedan, al menos una vez en su vida, sentir las mariposas en el estómago, el sudor en las manos y el palpitar acelerado del corazón, la emoción por ver a la persona que despertó eso en ti.

Espero nadie tenga que cuestionarse frente al espejo sobre si es suficiente, que no tengas que bostezar toda la mañana porque la noche anterior no lograste conciliar el sueño y menos te desearía que la incertidumbre del futuro te consuma.

Soy una soñadora del amor, una utópica que, compró la idea de las almas gemelas y una romántica que cree que la incertidumbre es el arma perfecta para envenenar a las mariposas de las que hablé.

No creo que al amor lo mate los malos entendidos, las diferencias ni los cambios. Lo mata la incertidumbre de esperar, lo asesina no saber si retirarse o quedarse, lo hace añicos la indiferencia y la duda sobre si permanecer donde parece que ya no es bien recibido.

Por eso, no destruyan el amor. No lo mantengan en perseverancia de una carrera que no va a ganar, pues quien ya decidió que esta ocasión, no gana el amor, deberá darle su medalla por intentarlo y decirle francamente, que en esta ocasión, es el perdedor.

¿O sólo serán mis pensamientos? Tal vez el amor después de esperar es aquel fuerte, el que vale la pena; el que desarrolló la paciencia, aquel que sabe entender el tiempo y aprendió a navegar a través de la incertidumbre del amor. 

Título: La SCJN: un nuevo enemigo a vencer.

Autor: Michelle Mijangos Hernández

Mes: mayo

No hace mucho se fue Lorenzo Córdova, ex presidente del Instituto Nacional Electoral, órgano que ha sido víctima de acoso todo este sexenio. Por lo que ahora, el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene un nuevo enemigo a vencer y si has leído las noticias o escuchado las mañaneras, sabrás que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), es el nuevo villano favorito.

No es novedad que AMLO ha atacado en reiteradas ocasiones al Poder Judicial de la Federación (PJF) y no por otra cosa, sino por ser un órgano independiente que no acata ordenes gubernamentales. 

Puedes creer que AMLO tiene razón en que los ministros ganan mucho dinero, que tienen prestaciones exageradas o que detrás de esa toga sólo existe corrupción. Pero echemos un vistazo, ¿qué ha hecho la SCJN por ti y por mí?

¿Sabías que en 2018, la Corte resolvió que las trabajadoras del hogar tienen el derecho de ser consideradas para demandar sus prestaciones laborales? Tal vez para ti y para mí, sea lógico pero en 2016 una empleada tuvo que demandar y le fue negado, sólo porque se consideró que para ese trabajo, no eran obligatorias[1].

Si te interesa los derechos de la comunidad LGBTTIQ+, no podemos olvidar cuando la Corte declaró que es contrario a la Constitución que las personas del mismo sexo no pudieran casarse y se obligó a que les sea reconocido su derecho sin importar su orientación[2]. Sin mencionar, que en 2018 también concedió el amparo para que a las personas trans les fuera reconocida su identidad en documentos oficiales[3].

De igual manera, cuando el Alto Tribunal eliminó la prohibición absoluta para el consumo recreativo de la marihuana y precisó que la Secretaría de Salud podrá autorizar la posesión con fines lúdicos[4].

Por otro lado, hace no mucho, a los Jueces les llovieron amparos donde muchos padres de familia solicitaban vacunas contra el COVID-19 para sus hijos menores de edad, los cuales se concedían para que todos tuvieran derecho a la salud en este país en el que los menores no fueron considerados[5].

Los ministros de la Corte y los Jueces, son las piezas que al presidente le resultan incómodas, son las piezas que no se doblan y que no resuelven a capricho, por el simple hecho que ellos han llegado a esos puestos después de años de carrera, después de haber presentado un examen a nivel nacional para concursar a la plaza y no por deber algún favor.

Es por ello, que para el presidente es de suma importancia que ahora todos los integrantes del Poder Judicial, sean elegidos mediante voto popular y así garantizar que no lleguen los mejores sino los leales al poder.

Muchas veces como ciudadanos no conocemos el arduo trabajo que se realiza en esas oficinas ni tampoco el esfuerzo que hay detrás de esa toga. Por lo que, es importante visibilizar las sentencias que la Corte ha emitido de las que todos hemos sido beneficiados. Sin olvidar que si un día alguna autoridad te viola algún derecho, es el Poder Judicial de la Federación, la autoridad que estará ahí para resolverlo y garantizarte un verdadero acceso a la justicia.  

[1] Sentencia recaída al Amparo Directo 9/2018, Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ponente: Alberto Pérez Dayán, 5 de diciembre de 2018.  

[2] Sentencia recaída al Amparo en Revisión 581/2012, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, 5 de diciembre de 2012.

[3] Sentencia recaída al Amparo en Revisión 1317/2017, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ponente: Norma Lucía Piña Hernández, 17 de octubre de 2018.

[4] Suprema Corte de Justicia de la Nación, Declaratoria General de Inconstitucionalidad 1/2018, Pleno, Min. Norma Lucia Piña Hernández. Sentencia de 28 de junio de 2021, México.

[5] Suárez, K. (21 de abril de 2022). ‘México, sin vacunas para menores contra la covid-19’. El País. https://elpais.com/mexico/2022-04-21/mexico-sin-vacunas-para-menores-contra-la-covid-19.html

¿Cuántas veces no hemos escuchado a periodistas, profesionales e incluso a servidores públicos afirmar que un juez del Poder Judicial dejó libre a una persona que cometió un delito? Infinidad de ocasiones. Sin embargo, al leer más de la noticia, mencionan que la persona seguirá siendo investigada en libertad. Entonces ¿por qué dicen que hubo impunidad en el caso? Te explico.

Las personas pueden ser acusadas de un delito y estar libres mientras son investigadas. Si bien no en todos los delitos es posible, hay algunos casos en los que la ley te lo permite.

Tal vez en primera instancia, suena injusto, sobre todo en casos de delitos de alto impacto como secuestro o violación, sin embargo, el contexto mexicano no es el mundo ideal en el que todos quisiéramos vivir.

En México existe el “eres inocente hasta que se demuestre lo contrario”, lo que entre otras cosas, permite que seas investigado mientras gozas de tu libertad. Sin embargo, a partir de unas reformas constitucionales, en el país existe un catálogo de delitos por el que basta que te señalen de la comisión de alguno de ellos y si se considera que hay suficientes elementos para investigarte (cabe mencionar que el estándar probatorio cada vez es más bajo), te trasladen a un penal y te investiguen mientras estás en prisión.

Suena atroz, pero por desgracia, es una historia que se vive todos los días en los juzgados.

Si en este punto, consideras que no es injusto porque finalmente, es gente que seguramente sí cometió el delito. Es dable señalar que de acuerdo con México Evalúa, en México una de cada cuatro detenciones es ilegal.[1]

Asimismo, el INEGI en la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) el 43.9% de las personas en reclusión señaló que el motivo de su reclusión actual es por haber sido acusada falsamente o ser implicada en la comisión de un delito[2].

Luego entonces, si todavía cargas el hecho de haber sido víctima de una detención arbitraria, ¿será justo pasar tu proceso en prisión? No lo creo.

No es ninguna novedad que México ha sido condenado por actos de tortura y que cuenta con innumerables recomendaciones sobre temas de uso desmedido de la prisión y detenciones arbitrarias.

A mi parecer, en todos los delitos debería existir la posibilidad que lleves tu proceso en libertad. Ello porque el juez con base en elementos objetivos como la reincidencia, la existencia de un peligro fundado para la víctima y el riesgo de fuga, es quien debe decidir cómo llevará el proceso.   

Estar libre no significa impunidad, significa una verdadera presunción de inocencia. Ello porque eres encarcelado hasta el momento en que se te dicta una sentencia y no desde el momento en que te acusan.

Como sociedad tenemos que rechazar la idea de que la prisión es la única solución y ser más críticos con las noticias.

Por lo que a manera de reflexión, recuerda que en cualquier momento puedes ser tú quien esté enfrentando un proceso ya sea cometido o peor aún, fabricado por alguna autoridad y a todos nos gustaría poder llevar ese proceso justamente en libertad y no tras las rejas.

[1] México Evalúa. (2021, 5 octubre). Una de cada cuatro detenciones es ilegal en el país. México Evalúa [Comunicado de prensa]. https://www.mexicoevalua.org/una-de-cada-cuatro-detenciones-son-ilegales-en-el-pais-mexico-evalua/

[2] Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (2021, septiembre), Encuesta Nacional de Población privada de la Libertad ENPOL 2021, Pág. 38, disponible en: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enpol/2021/doc/enpol2021_presentacion_nacional.pdf consultada el 09 de noviembre del 2022

Los encabezados de los periódicos linchan a un chico de 14 años que trafica marihuana, los cibernautas en las redes sociales exigen justicia severa y castigo con todo el peso de la ley al menor infractor; un menor que proviene de una familia disfuncional, adicto al estupefaciente que trafica, rechazado social y con una gran falta de afecto. ¿Lo sancionarías con varios años de cárcel? Si tu respuesta fue sí, tal vez tengas que reflexionar el por qué la pena causaría un daño y no un beneficio.

Un elemento clave es considerar que los adolescentes comúnmente llamados problema o menores infractores, cuentan con particularidades propias de la edad. De acuerdo con el psicólogo Zavala (2018) la mayoría de ellos tienen escolaridad incompleta, son adictos, tienen un grupo de amigos con conductas delictivas y derivan de una familia disfuncional. Además del entorno complicado en el que se desarrollan, el actuar impulsivo, la baja autoestima, los rasgos agresivos, la ausencia de afecto, los fracasos escolares y la dificultad con las habilidades sociales[1].

Ahora bien, ¿por qué es injusto castigar a un adolescente como un adulto? En primer lugar, porque no son iguales. Dicho de otro modo, ambos son personas y gozan de los mismos derechos, sin embargo, el adolescente cuenta con una inmadurez psicológica y emocional, ello porque sus cerebros funcionan de manera distinta por estar en proceso de cambio. De acuerdo con Guerrero (2020) la zona encargada de la gestión y regulación es inmadura, lo que los hace impulsivos y temperamentales[2]. De manera que, sancionar con una pena para un adulto a un menor de edad, no es proporcional. Además, que más allá de las diferencias biológicas, a los adolescentes les resulta más complicado comprender el alcance de un proceso judicial[3].

Con lo anterior, no pretendo decir que los delitos cometidos deban quedar impunes, sino que la pena debe versar en la situación particular del sujeto.

En principio de cuentas, es fundamental que todos los intervinientes en el proceso, estén especializados en la materia. Para que de este modo, se logre individualizar el caso al conocer las peculiaridades del sujeto, como su vida, contexto familiar y social y condiciones de vulnerabilidad. Se trata de encontrar una diferenciación de leyes, tribunales y agentes que conocerán del caso. Esto es por mucho, lo más importante.

Una vez catalogado, la finalidad no tiene que ser represiva, debe enfocarse a la reintegración del niño a la sociedad, con el propósito de que sea una persona funcional y constructiva. Cuidando en todo momento no estigmatizar al niño, brindándole una protección integral.

Al momento de la sanción, se debe optar por medidas no privativas de libertad y alternativas de terminación del proceso, todo ello encaminado a contribuir a que el menor logre entender el alcance legal de los actos y a su reinserción social.  

Por supuesto que habrá delitos que merezcan una mayor pena y medidas más severas. Sin embargo, debe vigilarse que por ningún motivo el castigo rebase el delito y sobretodo, que se tengan presentes las condiciones que rodean a ese niño; a esa persona que está iniciando su vida y que más allá de un castigo severo, sea sancionado bajo medidas educativas, psicológicas, reparadoras para con la víctima y preventivas para evitar la reincidencia.

En conclusión, no se planea un cambio radical de opinión sino un momento de reflexión. Se trata de visualizar que no se trata únicamente de la comisión de un delito sino de un problema de infancia que debe ser atendido por la política social del Estado.

Lo que significa que más allá de continuar elevando penas, que está totalmente demostrado no ser el camino ideal, se debe optar por la prevención y por brindarle un poco de lo mucho que le falta a ese niño. Es hacerle ver que existe una vida distinta a la que él tiene preconcebida y que con la ayuda adecuada, es posible cambiar, evitar problemas legales futuros y lo más importante, construir un camino diferente.

[1] Zavala, M. (2018, 26 de febrero). El perfil del delincuente juvenil  [en línea]. Maldonado Noticias. Recuperado el 17 de enero de 2021 de https://www.maldonadonoticias.com/beta/columnistas/11520-el-perfil-del-delincuente-juvenil.html

[2] Guerrero, R. (2020, 22 de octubre). El cerebro del adolescente: claves para entenderlo mejor [en línea]. El país Sección Expertos. Recuperado el 17 de enero de 2021 de https://elpais.com/mamas-papas/2020-10-22/el-cerebro-del-adolescente-claves-para-entenderlo-mejor.html

[3] Díez, B. (2013, 22 de octubre). El drama de los menores juzgados como adultos en EE.UU. BBC News Sección Noticias. Recuperado el 17 de enero de 2021 de https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/10/131007_menores_juzgados_como_adultos_eeuu_bd

Hoy vuelves después de dos años de conocerte por primera vez. Poco a poco te vi paseando por mi alrededor, pensé que tal vez no tenías una mala intención y que sólo nos volvíamos a cruzar. Vi que te aproximabas con una sonrisa cuando me costaba levantarme en la mañana o cuando era difícil conciliar el sueño por las noches. Me saludabas cada vez más cerca cuando perdí el gusto por las actividades que tanto disfrutaba realizar. Pero definitivamente supe que eras tú esa madrugada que me encontraba llorando desconsoladamente en el piso del baño.

Volvió. Después de repetirlo, suspiré y supe que eras tú. Sólo podía pensar en lo difícil que iba a resultar volver a recorrer el camino de hace unos años, se cruzaron en mi mente mil recuerdos. Esa noche sabía que mi vida cambiaría de nuevo otra vez. 

Es bastante complicado explicar esto. Me veo al espejo y nadie creería que estás conmigo, sólo yo sé que estás aquí; sólo yo sé que te saludo al despertar y me despido de ti al dormir.

Después de mucho pensar supe que esta ocasión no llegas de la misma manera a hace un tiempo atrás. Llegas a alguien que ya te conoce, estuviste más de un año conmigo ¿te acuerdas?. Ahora tu estadía no es incierta, sé quién eres y cómo actúas.

Esta ocasión sé cómo no dejarte ganar, cómo no escucharte, conozco tus mentiras, sé a qué no acudir, como no autodestruirme pero sobre todo cómo pedir ayuda. También comprendo que habrá días donde todo vuelva a ocurrir, entiendo que nada es lineal pero que eso sólo significa que estoy avanzando.

Desconozco la razón de tu regreso, recuerdo haberte echado y decirte que no volvieras pero supongo que no fui lo suficientemente clara. La última vez que nos vimos, dejaste a la persona más fuerte que he conocido, era invencible, estaba lista para comerme al mundo, disfrutaba las pequeñas cosas, me encontraba en la mejor etapa de mi vida, podría decir que era mi mejor versión. A veces quiero creer que regresaste para recordarme quién soy, tal vez estaba perdiendo el brillo que gracias a ti, construí.

Quiero sentir que será cuestión de tiempo para que vuelvas a tomar tus maletas y te marches. Tengo mil inquietudes, ¿tu estadía será corta? ¿cuál es tu objetivo en volver? ¿regresarás en otro momento?. Mientras intento encontrarle respuesta a tantas preguntas, me reitero que ya nos despedimos una vez, sé que podré otra vez. Sé que te volveré a vencer.

Así que, hola depresión, un gusto volver a verte.