- Me apasiona la psicología, la música y todo lo que tenga que ver con medios de comunicación transmitirlos por medio de la lectura.
2025
Te das cuenta de que los placeres de la vida te complacen solo por un momento. Al final del día se acaba la emoción, el sentimiento o el gozo por ese “algo”.
El ser humano necesita que lo miren, que hablen de él; queremos ir a los mismos lugares que otras personas para poder decir “yo ya fui” y entrar en la aprobación social. Queremos ser como ciertas personas por moda, queremos cumplir estándares y estereotipos…
Siempre hay algo que nos haga falta. Jamás estamos llenos. Es ese “algo” que no tenemos y, el día que lo tenemos, repentinamente llega a nuestra cabeza la idea de que nos hace falta otra cosa. Porque, aunque creas que ya lo tienes todo, jamás es suficiente. Es un círculo vicioso que nunca acaba.
La pregunta es: ¿por qué?
El placer es tan momentáneo —el dinero, el éxito, las personas, los momentos— que cuando logras estar presente, realmente viviendo el proceso de “lo feliz que estás en ese momento”, te das cuenta de la gran trampa que es. Son momentos que la vida te regala, pero también te quita. Es un escape fácil, no hay forma de negarlo… pero no es inteligente.
Qué lástima entenderlo cuando esos días acaban, porque no hay prisa. Y hasta que entendamos que estamos solos en este mundo, donde ni el dinero ni la fama ni una buena imagen llenan el vacío del ser humano, es cuando abrimos los ojos.
Veámoslo de este modo: nuestra vida no puede depender de situaciones, personas o estabilidad económica; depende de nosotros mismos. Tus hijos no pueden llenarte, porque en un rato quieren vida propia y no se pueden quedar pegados a ti con un “tú me llenas, aquí te quedas”. Tu pareja tampoco puede llenarte, porque al rato el amor se acaba, y donde jurabas tener a tu media naranja, se va… y tu mitad se va con ella. Mientras tanto, sientes que tu vida termina. Tu economía no te llena; créeme que hay ricos vacíos del alma con los bolsillos llenos, y pobres con un corazón lleno.
No se trata de lo que tienes o no tienes; se trata de cómo tú lo ves. Eso le da un giro completo a todo. No necesitas que te digan que eres especial: tú debes saber que ya lo eres. No esperes el aplauso de tu familia, bajarte de un buen coche para ser visto, una aprobación, un buen amor o una buena compañía. Deja de esperar y creer que eso te va a llenar.
Lo que buscas está en ti, y desde que decidas ver en ti ese amor que buscas en el exterior, lo demás solo será eso: “lo demás”.
La vida no es vida si no la haces completamente tuya.
Se dice que no hay mayor maestría que dominarse a uno mismo.
Millones de teorías científicas y físicas nos han dicho cómo lograrlo; sin embargo, decidimos vivir en la programación de las emociones. ¿De qué hablo?
La percepción de una mala experiencia se va dosificando conforme nos va dejando de importar, no conforme pasen los días. ¿Por qué? El mundo sigue girando a su mismo ritmo; te prometo que tu colapso mental no es de su interés como para detenerse, al menos, un microsegundo.
Tu martes no fue el más largo ni el viernes fue el más corto. La sociedad nos programó para creer que así es, por medio de clichés, sistemas y patrones. Pero la pregunta es: ¿qué pasaría si rompemos el sistema? ¿Qué pasaría si cambio la dinámica del libro y hago mi propia historia?
Los lunes fueron hechos para iniciar tu semana cansada, las rupturas amorosas para ser sufridas, las amistades para no estar solos y la soledad para los ermitaños.
Pero, ¿y si yo elijo que mi lunes sea el reto de la semana? ¿Y si terminar con una relación no me lleva a la depresión, sino a la gratitud de un nuevo comienzo? ¿Y si entiendo que las amistades no son para no sentirme sola, sino para poner a prueba mi amor propio y elegir de forma selectiva su compañía? ¿Y si la soledad no es un estado crítico, sino la mejor parte de nuestros ratos, donde nace el diálogo interno y las dudas… donde construyo mi centro de la forma más íntima y se convierte en mi mejor amiga?
Las emociones son solo un reflejo de nuestro interior, y su gran enemiga es la conciencia. Seguirás sufriendo si tienes una reacción emocional ante lo que sea que te pase, te digan o sientas. Haz una introspección de tu yo interno y vivirás el verdadero golpe de realidad, donde un 85% vive en tu mente y solo un 15% en tu entorno. Nada está pasando… son tus emociones hablando.
El enemigo es no canalizar cada una de ellas. Nos enfocamos en que conquistar a otros nos hace fuertes, y es verdad. Pero conquistarse a uno mismo es el balance perfecto para mantener en equilibrio todo lo imperfecto. Ese es el verdadero logro.
Así es, mucho bla bla bla y poca acción.
Esta vez no se trata de puntos y comas, puntos y aparte, nuevos capítulos o nuevas páginas, esta vez ya fue suficiente.
Ya fue suficiente de prometer interminables veces lo mismo que no has cumplido desde el 2019.
De “decidirte” por aquello que ya no quieres vivir pero sin embargo sigues repitiendo, te has vuelto tan predecible.
Que sabes perfectamente cómo manejas tus planes y propósitos con tanta motivación durante sólo un mes y un 1ro de febrero se repite la historia…
La historia en donde sigues en el mismo lugar, donde no avanzas, se que es cómodo, que es adictivo, que simplemente te saca de tu realidad.
Así es, hablo sobre las personas que te rodean, realmente no necesitas una acumulación exagerada de amistades, no necesitas seguir en esa relación que solo por costumbre te quedas… No necesitas pretender quedar bien con alguien en especial, no necesitas que el mundo esté contento contigo… Porque el único cierre que necesitas es contigo, no con nadie más.
Dale frente y comienza a sacudir tu vida y si se trata de eliminar gente que no te suma, solo hazlo y desempolva de lo que te olvidaste… De ti.
Fue un buen descanso, te divertiste, te alcoholizaste, te equivocaste, saliste, viviste experiencias fuera de las reglas, te saltaste tus propias normas y viviste la vida con locura, lloraste, te desquitaste, cambiaste sí… Pero ahora viene el verdadero “glow up” y no hablo precisamente de bajar de peso, pintarte el cabello o cortarlo…
Hablo de lo real, de lo interno, de lo que si se nota y te da realmente paz mental.
Todo suena muy divertido, cuando hablamos del 2022, donde normalizamos nuestros fracasos pero si de eso se trata dime algo…
¿Qué tan divertido suena que no tengas la voluntad y la decisión de comenzar realmente? ¿Porque el ser humanos se destruye de manera consiente?
Si así es, la misma historia en donde sigues rompiendo la dieta, amamos los placeres a corto plazo, sin darnos cuenta el mal hábito que creamos en nosotros, porque sí, los grandes cambios comienzan en los detalles por muy insignificantes que se vean, hoy es un helado que no debiste comer, mañana será el empleo que no debiste llegar tarde, el día
El equilibrio entre géneros es algo que dejo de importar, es una fecha que también es importante recordar. El día del hombre es más ignorado que las advertencias de salud en los cigarros de cada cajetilla.
Vivimos en una generación donde distorsionamos al hombre como el malo de cada historia sin saber sus letras, páginas y contexto, la violencia no tiene género. Hace falta dejar de creer qué hay un enemigo que derrotar y reconocer que son tan importantes como nosotras.
Valoremos a los hombres maravillosos que nos cuidan nos respetan y son merecedores de admirar. Cambiemos de papeles por un segundo donde hay mujeres fuertes y hombres frágiles que también necesitas de nosotras.
Dejemos de etiquetar. Que si vivimos en una generación con tanta empatía dejemos de creer que la lucha es contra ellos, es contra la maldad, pero jamás contra ellos, feliz día atrasado.
Hemos crecido en un mundo donde hablar de la muerte es un tema de tristeza, miedo e incertidumbre en donde a la muerte la vemos siendo nuestra enemiga, un rival qué hay que derribar, sin darnos cuenta que es la única quien sigue nuestros pasos en todo nuestro camino, la única segura que se adueña de nuestra vida sin aviso y sin permiso, tenemos una triste idea de ella, nuestro ego se revela al momento en el que renegamos de ella, preguntamos, “¿porqué te lo llevas a él?” Con angustia yo creo que la muerte no es así, no es mala, hay que entender que aveces su misión ya la cumplió y termino aquí, que alegria saber que llego a la meta final, que su último suspiro sea de alivio y satisfecho, de orgullo y honra así mismo, que su última mirada sea de calma y paz y no de desgaste, viviendo atado a una máquina, a una cama, a una silla… ¡Solo porque tú no quieres que aún parta!
No seamos egoístas pidiendo que se quede quien ya tiene que irse porque amar no es solo retener también es soltar. No nos agobiemos por quienes se fueron antes de tiempo, todos tenemos nuestro destino marcado, nadie se va antes, nadie se va después, todos nos vamos en el tiempo correcto y preciso.
La muerte es una constante que está ahí, te hace renunciar a cosas, te hace retarte a otras, te hace levantarte y recordarte que te muevas y hagas algo por ti porque un día te vas a ir.
La muerte es eso y más, es reto, es AMOR en su extremidad, si, veámoslo de esta forma, hablar de quien murió no te llena de odio sino que te conmueve, te hace vulnerable, hace que la recuerdes en amor de quien fue contigo, no hablemos de extrañar, no hablemos de llenar vacíos, puede sonar frío, sí, pero es dañarte a ti mismo, porque son pedidos que al universo no le interesan si la quieres de vuelta es algo que no pasará.
La muerte puede ser dura y cruda, pero no existe amor más puro que cuando sucede la pérdida de un ser y expresas tu más grande amor por ella, la energía que transmites al hablar de ella no es solo nostalgia y tristeza, es amar, es tocarte el corazón, cerrar los ojos, sonreír, mirar al cielo y sentirla más cerca que cuando estaba en vida, recordando lo que fue y aceptar que su misión terminó, esa es paz.
Deja de echar de menos lo que tenías de esa persona y usa lo que te dejo ella, lo que aprendiste, lo que te enseñó, cada lección sobre todo lo que disfrutaste con ella. Debes saber algo nada es permanente, tú estado actual no es lo que serás mañana, ni las tragedias, ni los errores.
La muerte esta muy cerca de ti todos los días de tu vida, se hace presente un día tan común como hoy y mañana estar rodeado de personas de luto, rosas y lágrimas, tú siendo el protagonista de tu propio entierro ahí es la realidad y no es por esa razón lo que la hace dura, quien la hace dura eres tu a como mires una situación así, como una realidad o una pena, como una tragedia o parte natural de la vida.
Todos estamos conscientes de esto sin embargo somos ignorantes a lo que ya sabemos y no valoramos ¡Los segundos que la vida nos regala! Y es que vivimos como si fuéramos eternos, como si el ser “inmortal” viviera en nuestras venas y el “YO” terrenal se va ir y nada de lo que tenemos aquí nos vamos a llevar, a partir de qué entiendes esa parte lo entendiste todo, es ahí en donde comienzas a vivir. Donde no es un día más, es un día menos y no por esa razón la vida es a prisa, es calma y armonía, a su vez fugaz como un abrir y cerrar de ojos, es tan drástica y cambiante, que la da significado, le da color, le da VIDA.
La muerte y la vida jamás han estado tan lejos de ser exactamente lo mismo, el irte de este mundo no es que termine aquí, es el comienzo a un nuevo mundo, donde un día podrás decir “nos encontraremos en el camino”, o simplemente estar en el limbo, estar en la ¿te das cuenta? Millones de teorías, científicas, filosóficas y religiosas, pero ninguna con certeza, la única respuesta certera es hoy.
Vivamos hoy, hagas lo que hagas hazlo hoy, para que el día de mañana no te culpes por lo que te faltó por darle, por las risas que faltaron, por los abrazos que no diste, por el perdón que no pediste, porque tú TODO se lo diste en vida, porque las risas incluso sobraron, porque el amor ¡Jamás faltó! Porque las despedidas son más rutinarias de lo que parecieran siempre parecían ser las últimas, porque te disculpabas aunque el orgullo ardiera, porque lo dijiste todo, porque jamás habra puntos suspensivos a lo que si hubo punto final.
La muerte es así, parte del ciclo de la vida, es parte de nosotros desde el momento en el que tocamos la tierra. Es nuestra espía y sombra de nuestro cuerpo y de los que más amamos.
Hoy escribo esta carta inspirándome en un hombre ejemplar que acaba de partir de este mundo, una vez el me dijo “quiero ver un día publiques un texto tuyo, yo se que serás una gran escritora” esto se lo he dedicado a el, sin embargo el ya no está aquí para verlo. Todo lo que tengas por dar y hacer hazlo en vida porque después, no hay después.
