GINETH PACHÓN

  • Romántica de las letras y apasionada por crear realidades imposibles.
  • Comunicadora, lectora y creativa en medios.
  • Hacer es más que hablar, pero tengo ambas, hablo y hago mucho.
  • Que el lienzo mantenga su arte en el papel, a quien destina su historia.

2026

Recuerdos, sombras, augurio.
La mente dando mil vueltas a través del espejo mudo, sentado me encuentro entre alambres que relatan el caso de tu pérdida absorta.
 
El silencio me estrangula, de tu muerte en desorbita, elegiste al más débil para acompañar tu sombra de vuelo. 
No tengo nada más que una daga adentro, el aire melancólico no me ha dejado dormir por tus últimos gritos coléricos en el que me sentía impotente por ser igual de mortal, pues nadie controla el óbito de la humanidad, y el martirio te eligió sin empatía.
 
Al menos sé que no voy a encontrarte de nuevo en esta vida, quizás exista otro universo metafísico que nos conecte en prados de colores y vientos de vainilla, donde pueda abrazarte y jugar horas en los pastos de algodón y azúcar.
Sin embargo, hoy solo queda tu partida, y un dolor interno que me asfixia por haber llorado en tu regazo mientras tu piel se volvía fría. Y sin saber que sería el último día en el cual, mediante un suspiro agonizante, te despediste abandonando la vida.  

Según un artículo (ResearchGate, 2021), dice que las fobias son respuestas de miedo exagerado ante estímulos concretos, debido a que representan casi el 20 % de problemas en el comportamiento canino.
Otro artículo revela que puede ser “Síndrome de Privación”, donde el animal puede presentar miedo a prácticamente cualquier novedad (Grupolovet, 2020) o suele deberse también a una experiencia traumática.

Sin embargo, para nadie es un secreto la representación inofensiva que tiene una mosca, y que no hay que ser científicos para saber que el perro, con tan solo abrir su boca, puede tragársela.

En retórica de lo anterior, las investigaciones repiten en sus lecturas la palabra miedo; entonces sí, en definitiva no es lo que representa la mosca (causa), sino la sensación que permite el miedo (efecto), en este caso, en el perro.

Ahora, desde una curiosa paradoja, el perro puede hacer una representación de nosotros como humanos y la mosca como el factor que activa nuestros miedos; es tan inofensiva y débil, pero el poder que influye en nuestras percepciones y cuerpo se convierte en un elemento que nos paraliza, teniendo así un exagerado control en nosotros mismos.

A nivel consciente, como seres pensantes, ¿qué tal si salimos un momento de la escena de ser “perros” y observamos con total plenitud que el miedo es eso, simplemente una “mosca”? Quizás le restaríamos ese poder y experiencia traumática que nos detiene de lo influyentes y transformadores que podemos ser.

Porque finalmente eso es el miedo: algo inofensivo, pero terriblemente dominante en nuestras psiques.

Estrés colérico de no ser de ti, en ti o contigo; de contemplar el miedo por admirarte en lo desconocido, de observarte en el óleo de montañas verdes porque la luz que dejas aún alumbra todo un paisaje místico.

Estrés colérico de no tenerte, tenerme o tenernos; me has dejado un mapa sin norte, ni rastros fijos. ¡Vuelve, quédate y sé mi abrigo! 

No te encuentro y me estoy perdiendo a mí misma, nado entre el cosmos ahogándome en el fuego de las palabras que aún no pude decirte. 

Estrés colérico de alejarme, alejarte o alejarnos; tus huellas se han perdido y mis pies cansados no te encuentran, llevo mucho tiempo en este círculo, por eso he logrado entender que no soy de ti, ni contigo; que no te tengo, ni nos tenemos y que alejarme me mantuvo perdida, por eso, dejar de buscarte es el espejo que tanto espero. 

2025

Sentí que mi alma se moría, pero he logrado observar con esmero los rayos de luz que se alinean en croquis perfecto.

Tuve miedo: sombras inquietantes se apoderaban de mi esencia de miel. Cuando, después de tantas lágrimas, observé cómo la nieve bailaba con mi corazón, susurrándome que lo bueno está enamorado de alcanzarme. Supe entonces que lo que anhelo no está fuera; empecé a bailar conmigo misma y, finalmente, entre sonatas de versos, tomé una gran decisión: ¡no quiero nada con nadie, lo quiero todo conmigo!

Alma autónoma que grita en desaforados sentires, recuerda que tu dulce venganza es un legado, una idea y el rugir de tu leal palabra.

No te escondas, ¡sacúdete! ¡BRILLA! Tanto que queme sus ojos, que tostee sus cerebros diminutos, cuyos pensamientos son un estanque de mediocridad, donde el moho significa aquellas promesas que utilizan para camuflar su denigrante existencia.

Por cada noble gesto, toma un sorbo de Bacardí y ¡BRINDA!

Brinda porque en la mentira de sus intenciones, tu daga es mostrar con hechos tu valentía y buen proseguir.

Brinda porque en sus ardidas emociones cargadas de manipulación, tú formaste vida; en tu corazón permanece el bien.

Brinda porque tus apuestas siempre son la gloria y plenitud, y las de ellos están condenadas al narcisismo y terquedad.

Brinda por la libertad de tu espíritu, eso es algo que en sus vidas tristes jamás tendrán.

Por último, cuando el alcohol haga efecto, sonríe, porque el arte en tus venas y el rugir de tu criterio son cualidades que los “complejo de Edipo” cargados de mierda sin solución, nunca poseerán.

Alza tu copa, ¡oh, dulce alma mía! Expande tu luz y BRINDA; recuerda que en las alcantarillas ya se encuentran ellos, y su compañía es un corazón podrido mezclado con soledad por lo deplorable de sus actos.

Luxury de besos desbordados, de suaves palabras que forman un mapamundi mientras me tomas de las manos.

Mi amor, recrear nuestra inédita morfología del pensamiento, a través de experiencias y miel a mares, es crear contigo la energía que se vuelve plenitud, y el universo la materializa en el néctar de tu alma cristalina.

Tu mayor enseñanza es brindar la luz de aurora en terrenos secos y hostigantes.

Yo bebí vinagre de cuerpos heridos; tú formaste un vino, y entre enredos, espinas, pantanos y desiertos, emprendiste tu mundo aventurero para encontrar mi corazón diseco, con moho y olor a morgue.

Bebí, y salí de aquel entierro.

Tu sonrisa fue mi camino.

Y, si me lo permites, quiero el destino de ser Alicia en el París de las Maravillas, contigo a mi lado: hermoso y cautivador sombrero.

Después del universo, su piel símil y pálida vuelve a los campos de hierbabuena,

donde los silencios mueven el coraje de la tierra.

Tierra fructífera, tierra de mierda.

Para unos, es el manjar de frutos dulces.

Pero para aquella mujer era la semilla amarga,

cuya representación fue la maldición de sus manos

al exprimir un limón en las heridas del cuchillo

que le brindó al ser que más repugnaba.

Su amor en las noches del pantano

ahora son solo gritos de pena y augurio.

Julio estaba muerto, tal cual ella lo anhelaba,

y con la tierra en sus manos de porcelana,

a fuerza interminable, cavaba la tumba

de su “amante hipnotizado”.

No seduce, inmortaliza; guardada en un cajón viejo de madera, se encuentra aquella planta que, alguna vez, bella fue. Tenía raíces cristalinas, o eso es lo que expresaba la luz candente que habitaba detrás de las persianas.

Se ha perdido esa magia que en aquella flor bailaba, su amado ajeno la ha abandonado.
¡Oh, inmortal flor! Tus hojas ya son de antaño, tu estación es el eterno otoño. Ha llegado la muerte de tu plenitud en silencio; las alas de tu tallo, crujientes, ya se deshacen. Tanto oro fino perdido en los brazos de aquel amante que un día prometió cuidarte con su vida, y hoy sólo en órbitas se pasa su sombra, cuyo morfo descompuesto se pone cuando susurra la oscuridad en aquel barco sin rumbo, que con el dibujo de las olas ha decidido perderlo al más allá.

Ahora sigue navegando, pero cada pétalo en aquel cajón viejo y abandonado, lleno de humedad, se ha refugiado. No hay nadie, los velos están vagabundos, aquel cuarto con cortinas tiene agua, y la memoria hace rato que se ha ahogado. La flor marchita ha perdido su voz en el amor fugaz del amante que ya no existe. La abandonó, y con ello, su podrida barca en los mares de Australia.

Luz del candelabro, llamita alumbrando al olvido; voz de flores silvestres, aroma del mar. Cuando el hombre tiembla, tu energía lo calienta. Estrella diácono de luxur tenue, guías el desastre terrenal; abrázame en tus manos mientras el mundo se quiebra de a pocos.

Multiplica mi materia, que los átomos forman una galaxia, donde tu arte poderoso oriente el óleo de mi último suspiro.

He cerrado mis ojos, junto a una sonrisa de vainilla, el alma que alguna vez habité se convirtió en letras que danzaron de mis manos. Ahora voy a tu universo blanco floral, mientras los que me aman ahora sólo pueden encontrarme en un libro, pues de tu sabiduría depende que partan para nuestro reencuentro.

Considerada en una caverna de telarañas, llega aquel aventurero a adentrarse en mis aposentos, a darme luz con su espíritu libre. Su armonía cálida afecta la tenue vibración de mi entorno frío y desmesurado. Viajero intenso, necesitaba de tu sonrisa para embellecerme la vida, tus manos son mi protección y tuya es la cintura de mi cuerpo, a quien tocas como fiel artista de guitarras con sonora delicadeza. No me siento sola, lo salvaje de mi ser no me hace invencible y por eso hoy, lo apasionado de tu corazón, nos une y nos comemos todo este mundo repleto de mamíferos conformistas y ladrones. Me haces saber que la fogata de tu compañía permitió alumbrar colores en todo mi ser, que si me preguntas, jamás podría descubrirlo por sí sola.

2024

Estamos rodeados por conocimiento desbordante, que lo inició las inquietantes mentes de nuestros ancestros, sin embargo, este en gran medida ha sido el mártir que al parecer se nos desbordó de las manos, y en nuestra comunidad actual lo sobreponemos en la palabra productividad.

Según Robbins (1998), la productividad se entiende como la excelencia de las funciones de un sistema operativo y procesado, pero ¿Qué sucede cuando el sistema ya no es dirigido por un humano sino por una máquina de tecnología hacia el humano? ¿Somos productivos por nuestra poderosa capacidad de crear o dirigir algo? O al contrario, ¿Hemos caído en la ignorancia y estamos siendo productivos para generar el desconocimiento de la dominante tecnología?

Algunos niños ya no escriben, al contrario se lo dejan a lA. Tilly Taibot ya no es una diseñadora humana, es creada por un computador y ahora trabaja para agencias de potencia mundial. La BBC afirma que la inteligencia IA puede extinguirnos, así seamos los humanoides más productivos.

Pero no me mal entiendan, no estoy en contra del producto tecnológico que nosotros por productividad y más cualidades hemos creado; la ciencia se estudia, y al igual que ésta, la tecnología también. Estoy en contra del desconocimiento y la ignorancia, lo cual, lo permite no educar, no poner límites y que sea una desventaja, que pronto, si no se toman las medidas adecuadas serán contraproducentes.

Si no me cree y me dice exagerada, le dejo algunos titulares para que los lea:

Una inteligencia IA crea las armas biológicas más letales del mundo”
La amenaza de los robots asesinos: las armas más letales y automáticas”
Estos son los 15 mayores riesgos de la IA”, Forbes
Podrían retirar miles de vehículos Tesla por falla en la dirección asistida”
Los fallos de la IA: de algoritmos sesgados a decisiones trágicas” NationalGeographic

Y por favor, no deje que la inteligencia artificial lo haga por usted, sea una persona sabia y utilícela para afianzarla en su conocimiento, en estrategias, en una herramienta que le permita expandir lo que usted ya conoce y controla, y no que sea al revés y el “burro” sea usted.

El caos del alma que me ha dejado tu voz; la vida siempre ha sido rota por eso existe el café, las tardes de invierno y la melancolía.

Mejor consejero siempre es, que mientras a sorbos lo acojo, escucha atento las grietas turbias que me han dejado tus versos incompletos, desgastaste mi luz y la usaste como hilo para cocer tu excremento de inútiles heridas.

Al igual que este café amargo, saboricé esa traición como el vinagre en una herida abierta, y en ríos desbordantes me sumergí hasta ahogarme de dolor y derrumbe, pues tus manos fueron un alivio tóxico e idealista lleno de oscuridad y delirio.

Ahora, al igual que esta taza vacía, así me dejaste, fui tu café cálido y tú, el ser despreciable que lo bebió con ansiedad sólo por un momento de necesidad y escalofrío.

¡Qué bueno que ese café que tomaste de mí, se mezcló con whisky! Y en mis plegarias siempre espero que como vagabundo camines, perdido y sin rumbo, mientras que de amor sediento, mueres. Abrígate de soledad en las noches sordas, donde tu espíritu grite sin encontrar respuesta, o quizás sí, que sea de la soledad que con ansias espera por el símil de tus injusticias.

Mirada triste, consternada del concepto rebuscado del amor. Mis lágrimas se acumulan, pero las callo por mostrarme fuerte.

Días de agonía y repudio por sentir tan profundo y puro, mis noches son un lago de inframundos, el rescate viene con la suavidad de las mañanas y la esperanza de sentir una nueva experiencia de ser amada.

Conozco a Dios y su brillo me calma, respiro con mis aguas internas, mantengo la plenitud de las olas para no dejarme llevar ante el mundo y convertirme en Tsunami.

“Convertir un palo o un pedazo de bloque en la transformación de la autonomía creativa es una satisfacción que la madera me ha brindado a lo largo de estos años”, Hernando Zambrano (abril, 2021).

Otro día incierto por las calles de Pasto, persuadiendo la increíble sensación que venía de aquel olor añejado de esa casa ambigua. Tocando el timbre del portón, finalmente se asomó una encantadora mujer que con sonrisas dulces abría la puerta, llevando así, entre sus dedos el lienzo que al parecer era el instrumento que estaba utilizando, “siga y siéntese, Hernando ya viene”.

Cómo si se tratase del hogar de un genio por todo el contenido artístico que en las paredes se encontraba, desde las texturas hechas a mano sobre San Cristóbal hasta retratos creados de Frida Kahlo, cruces talladas y entre otros aspectos que sin duda interactuaban con el individuo que tuviese el placer de observarlas; finalmente me dejo ir un rato por la explícita inspiración de este artesano sobre un elemento sencillo de la naturaleza, como lo es la madera. De pronto la espera se empezó a entrecortar con la sonrisa de asombro de Hernando Zambrano debido a su acogedor saludo, su cabello despeinado y sus cejas pobladas, con su actitud cálida, pero su físico tan Arthur Schopenhauer, que sin medida ni complicación me decía: ¡Ven, ven! conversemos un rato, es una alegría que estés aquí.

Según datos brindados por la Institución Educativa Municipal Técnico Industrial (ITSIM, Pasto, Nariño), la creación de ésta misma se formó en el año 1942 por Carlos Santacruz y se dice que principalmente inicio con enfoque en varios programas técnicos, dentro de ellos está actualmente el taller que se conoce como Industria de la madera y de la cual Zambrano hizo parte como educador hasta el año 2014.

“Estoy dedicado a la carpintería en la especialidad de talla y escultura en madera, aprendí este arte por mi padre cuando era un niño, veníamos aquí al taller con mis hermanos a hacer travesuras”,decía Zambrano con su rostro tallado por la vida entre líneas de experiencia, y con un débil tono solemne que sale como humo de su boca. “Mi padre fue nuestro profesor y le gustaba mucho el arte precolombino, él conocía bastante sobre historia, matemáticas, carpintería, ingeniería, antropología y es por eso que hoy en día todos como hermanos trabajamos en esta industria que ha sido legado de él” termina diciendo.

Acerca de sus estudios en la ebanistería, él explica que nunca se ha tratado de una formación empírica, y esto se debe a que se ha alimentado de conocimientos, disciplina y compromiso a la hora de ejecutar alguna obra cómo artesano; ha ganado algunos concursos con sus esculturas y ha sido participe en varias carrozas del carnaval cuando era dirigido por el Dr. Antonio Navarro Wolff (alcalde de Pasto en 1995, conforme a la información dada por la Alcaldía Municipal), adicional a eso estuvo como director en una escuela, estudió contaduría sin dejar ni un solo día su amor por la madera.

“Tac, tac, tac, tac”, el sonido de fondo junto a la canción “El triste” en una vieja radio del 96, cuyo autor, era nada más y nada menos que José José, y Zambrano, trabajando en su nueva escultura de forma perfeccionista y métrica encargada por un cliente, hacía la mezcla sublime de lo ameno de apreciar todos los aportes culturales que había logrado dejar como persona a lo largo de su existencia. “-Para lograr ser un buen ebanista, todos tenemos grandes capacidades, se debe tener gusto y ser una persona constante y dedicada porque la madera es un instrumento que necesita de lógica y perfección para tener buenos resultados-” decía con bastante propiedad como si se tratase de alguien que ha tenido que hacer sacrificios para llegar al lugar donde está y que no ha sido fácil ante la percepción que han tenido algunos sobre los carpinteros. Después de escuchar sus relatos acogedores como la función que toma una chimenea cuando afuera hace frío, concluí preguntándole acerca de lo que él como persona se llevaría consigo, y lo que dejaría a quién cultivara un deseo y amor por este arte, a lo que él con la fuerza de sus ojos azules y desgastados respondió: –Si tengo que irme, estoy satisfecho con todo lo que he podido hacer y quisiera dejarle un recuerdo a los que me han conocido, no tanto por las obras a las que largas horas me he dedicado, sino por el servicio y la humanidad que tanto me ha caracterizado como persona.-

En un ahogo de lágrimas, el ritmo de viento en apuros me anima. Arrogante de espíritu, me aferro a una esperanza que no existe. Intento no cerrarle la puerta porque en melodías suicidas me calmo.

La ansiedad es una línea de tiempo que los óleos de perfume paciente, acobija poco a poco con caricias de pluma y seda tierna.

La fuerza del alma ha tropezado con enormes piedras, pero en su enorme sentir se ha permitido escuchar aquel caudal de sirenas melódicas, que con amor esperan por sus brillos de armonía, pues ellas saben que la mejor armonía de satisfacción viene de los aclamados gritos exasperados que el interior inconforme manda por ríos de color pesimista. Aquellos que rodean mis injusticias al empujarme a espacios negros de inquietud.

Labios carnudos, que me muero.

Piel brillante, que desvelo.

Por vos muero, y al mirarte nazco de nuevo.

Tu sonrisa es la luz de mi desierto, tus brazos la seguridad de mi duelo.

Al cielo pido, que no me dejes negro, porque mi corazón se llena de luto por completo.

Juguemos al amor, juguemos al sudor, que el tiempo del primor se desvanece con el viento, y los versos marchitos, entre arrugas contará, el mapa de nuestro placentero encuentro

Náufrago de mis ideas, quebrantado por la niebla

Navego y me doy cuenta que en la profundidad ya no hay reversa,

Y en medio de esa tormenta, el submarino me maneja

A lo desconocido de esta marea densa.

Sin embargo, en medio de la oscuridad

Lo desconocido toma fuerza, la duda es la puerta

El misterio la herramienta, ya nada importa

Sólo queda la experiencia, y la experiencia es vida.

Vida que cautiva, vida que atormenta,

Vida infinita, vida muerta,

Vida de incógnitas, vida de respuestas,

Vida de espadas, vida de guerras,

Mi pluma y una vela, escriben esta ruleta,

Que un día armoniza la suavidad del sentir,

Pero al otro, ruge cómo las olas del mar cuando despiertan,

Descontroladas, imponentes, aterradoras, espantosas.

Aquí sigo con mi submarino; el estado de mi conciencia,

Dónde la guía es el sentir de la inocencia.

El ambiente siempre será turbio y ciego. Entendí que la luz

Sólo está en mí, y aunque no sé cómo conducir,

Ni a que lugar me llevan las olas,

Sigo con papel en mano recreando,

Nuevos mundos a partir de la rutina y la incógnita,

Mi entorno me limita, mis emociones me libera.

Aquí la única regla es que en mis manuscritos no existen reglas.

No le escribo a nadie porque solo estoy en este rollo,

Pero si no escribo moriré al sentirme solo

¿Y si naufragar es mi destino? ¿Y si el mar es mi elemento?

¿Y si el submarino es mi refugio? ¿Y si mi destino es naufragar?

¿Y su mi único elemento es el mar? ¿Y si decidí refugiarme en un submarino?

Estaría loco callarme, sería ignorado si grito,

Pero si grito en silencio, me despojo y me vuelvo ligero,

Y si me vuelvo loco, quién logre leerme entendería.

De otro modo, este mar me ha vuelto invisible, extinto, inexistente, revolucionario,

Rebelde, inestable, melancólico, imprudente.

Y la escritura me salvó, me encontró, me hizo rey de otros mundos,

Me volvió inmortal, fuerte, resiliente, amante, crítico, demócrata, filósofo, poeta,

Sensible, guerrero, fantasioso, confidente, leal.

Jamás pedí que me manejara el submarino cliché que maneja a todo el mundo,

Pero cuando la rutina nunca fue suficiente, y mis pensamientos abundantes,

Cuando apareció el rechazo, cuando la razón se apoderó,

Cuando mi ansiedad aumentó, cuando ser diferente se convirtió en un delito,

Cuando los demás se empezaron a perder en la ignorancia y conformismo,

Supe la ruta de mi escape, y comencé a hacer fuego con lo reprimido,

Lo saqué y se convirtió en luz,

Los miedos me retaron, sentir fue la prueba volcánica

Y la erupción comenzó a salir fresca en papel.

Ya la oscuridad se volvió mas ligera,

Mi submarino más artesanal,

Mi soledad en música,

El enojo en pasión,

La alegría en lo invisible,

La tristeza en otro cristal que se va para el mar,

La frustración en mis más fantaséales controversias,

El aburrimiento en el baile de otros peces,

Otros seres, otros náufragos.

El sol pierde peso cuando sólo lo ven quienes no se arriesgan,

Aquellos que se quedaron en la superficie,

Aquellos verdaderos débiles vestidos de fuerza,

Aquellos mediocres que lo usaron para cegar a otros,

Aquellos que jamás intentaron,

Aquellos dominados,

Aquellos que pensaron que porque algo es brillante realmente brilla,

Aquellos que confundieron que lo bueno es eterno,

Aquellos que interpretaron que el sol no era oscuro,

Por eso navegué solo, pero en el camino encontré a otros pocos,

Disfrutando del suyo,

Me quedé, me arriesgué,

Concreté que este denso mar en realidad

Era el espejo de mi alma y la repugnancia

Que sentía de no aceptarla, de encarcelarla, de guardarla.

Es por eso que mi salida fue dejar entrar lo oscuro,

Lo espeso, lo vulnerable, lo dócil,

Lo negro, lo asqueroso, lo doloroso,

Lo que olía mal.

También acepté a los que perdieron,

A los fracasados consecuentes,

A los que se rindieron,

A los que nunca fueron amados,

A los que envidiaron y sintieron odio,

A los que estaban cansados,

Heridos, manipulados,

A los que se desgastaron,

A los juzgados, a los indecentes.

Los retomé, los admití, los perdoné, los amé,

Les brindé atención, los consentí, y después

En mi soledad de náufrago,

En el silencio de las tinieblas

Entendí que todos esos personajes eran míos,

Todos hacían parte de mí,

Todos eran sólo uno y esa unidad era yo.

Entonces comprendí la razón,

La decisión de sumergirme en las aguas,

Y finalmente entiendo que el control nunca lo ha tenido el submarino,

Siempre lo maneja la inquietud de mi curiosidad.

Que la marea no es desconocida, es mi guía.

Que la oscuridad no es malévola,

Es el descubrimiento del verdadero equilibrio del ser,

Que el submarino es mi hogar,

Y siempre voy a alimentarlo de saludables pensamientos.

Que es importante conocer porque vivo,

Con tan sólo la vela, más papel,

Y una pluma que danza entre mis dedos,

Me es suficiente cultivar sapiencia,

Y entre mis escritos anteriores,

El aporte de la realidad sobre este náufrago evolucionando.

La idea de haber pensado que iba a tenerte eternamente fue el obstáculo de haberte perdido para siempre. Soy consciente de saber que fue Dios quién dio fortaleza a este corazón exuberantemente herido por tu partida tan melancólica, jamás voy a entender la razón de porque decidiste acabar con tu vida de una manera tan compleja, sé que mi papel en esta tierra nunca será el juzgarte, pero sólo deseo sacar este nudo de culpabilidad que agota mis días poco a poco. ¿Sabes?, muchas veces a pesar de frecuentar distancias lejanas, queríaviajar a Bogotá y tomarme ese anhelante café a tu lado, decirte que no importaba que no fueras el papá perfecto yo te amaba y lo seguiría haciendo por el resto de mi vida, siempre soñé con llegar al altar del típico vestido blanco, de tu mano y que supieras que la niña de tus ojos, sería una mujer maravillosa y valiosa producto de todo lo que algún día tu le enseñaste, de todo el amor que lebrindaste, pero mi realidad es otra, ya no estarás a mi lado para verlo, ese día no estarás presente  y tampoco podré decirte que a pesar de mis errores pude elegir un hombre que me admirara como tú y cuyo sueño sería el cuidarme y amarme hasta la muertecómo tú lo hacías, los hijos que algún día tenga no podrán ver físicamente a su abuelo (aunque tu existencia será inmortal en ellos). Perdón, fui injusta, no sabes lo mucho que duele haberme alejado de ti, haber sido tan fría y no darte la oportunidad de empezar de nuevo, te rechacé muchas veces, te insulté por todo lo que le habías hecho a mamá y muchas más situaciones que conocemos tú y yo, sin embargo, no hay ninguna razón que justifique el no haber estado ahí cuando más lo necesitabas, de no estar a tu lado y estar pendiente de todo lo que te sucedía, fallé, y no, no ocultaré mis actos imperfectos justificándolos con palabras que se las lleva el viento, siempre he orado a Dios pidiendo mi misión en esta vida tan tergiversada y aunque suene extraño, el que te hayas suicidado fue mi razón más poderosa para pasar toda la vida ayudando a otros, estoy empezando con pasos pequeños, me falta muchísimo que aprender pero créeme cuando digo que tu muerte no fue en vano y aquí estaré para demostrarlo tan pronto se abra la puerta, no pudiste vivir, yo viviré por ti, lo prometo.

Con amor, tu hija amada.

Largas caminatas de voceros exigiendo justicia, justicia por mujeres asesinadas, justicia por los líderes que con su voz de potestad han dejado de existir en el egoísmo de las manos cegadas de poder venenoso, veneno obsesivo que consume almas soñadoras que desean volar hacia la existencia simple y verdadera, hacia lo real, hacia lo que aprecia la vida y la valora como importante, hacia donde el único triunfo es alcanzar la felicidad y cuidar aquello que la naturaleza de lo divino nos ha prestado.

Anónima atragantada cuando la empanada se convierte en sal marina; anónima atragantada cuando al tamal le salen trozos de pollo podrido; anónima atragantada cuando el vino sabe a vinagre; anónima atragantada cuando a sorbos el café con leche está cortado; anónima atragantada cuando a la mandarina probada le sale un gusano.

Anónima atragantada tus besos cuando a babas saben; anónima atragantada cuando me abrazas con sudor y chucha; anónima atragantada soy, cuando tu amor barato recibo; anónima atragantada es entender finalmente que aunque algo es agradable a la vista no siempre sabe a miel, pero debes en cuando si sabe a mierda.

En la tierra que cultiva lo habitado, entre raíces profundas, se encuentran huellas que habitamos. Bella figura que me cautivó en el Amazonas; hospedada en territorios y en 150 comunidades indígenas; brillante y emotiva, inefable en su luz de lino, se manifestó en arbustos candentes, prudentes y dignos de aquel viaje desinteresado.

Entre islas deslumbrantes, eché un vistazo de águila a un destello, en el cual, le hacía espejo melifluo, las aguas irradiadas que fluctuaban desde el amanecer en Galápagos; su respectiva coraza desbordó el libre recuerdo, que atrapó mi enigmático control de atraparla por vez segunda, entretenida. Pero, qué decir de aquella bohemia y ermitaña existente, que logró captar mi atención, mientras me hallaba en la cena placentera con mis abuelos en su hogar ubicado entre verdes montañas de Armenia; tomando café y apreciando aquel momento de todos los años que habían pasado antes de poder volver a visitarlos, ese mismo lugar ermitaño, dónde a sorbos salí a la azotea, y entre asombros, pude observarla con melancolía, me acerqué y por tercera vez la tomé en vanguardia, apreciándola cómo aquella llave inmortal guardando memorias cargadas de luces que bailan formando la lírica de una galaxia.

Recuerdo ansiosa también, la número cuatro, morfológicamente rustica y dominante, contenedora de un significado más profundo. Las emociones conflictuadas se manifestaban aquel día, mientras iba irritada y con ganas de desbordarme a ríos, fuerte impulso que conllevó a corregir mis pasos lentos en una carrera eufórica por aquel bosque favorito, sin percatarme, tropecé con ella, permitiendo así, mis insultos marchitos y un grito inmarcesible hasta permanecer soltando sonidos etéreos, observar la niebla de los asombrosos pinos camuflados, y mirar de nuevo al suelo, contemplándola. Aunque pequeña era, su resiliente y dura postura, mantuvo mi atracción para tomarla después de ser pintada por mi sangre.

La última vez, sucedió en el lago con mi tío cuando fuimos a pescar truchas en la Cocha; esperé a que pudiese sacar su espíritu aventurero para atrapar al desafortunado pez, me senté y mi mano se posó sobre algo liso de consistencia dura y fina, sí, se trataba de mi ultima recolección, su color era majestuosamente verde, desentrañada de musgos finos y enloquecidos, la tomé y junto a ella, otras más que estaban a su alrededor, pues mi tío decía que al tirarlas al lago, las vería volar veloces en su camino sobre el agua. Al final sólo conservé la maravillosa pieza que contemplé de primera, aquella que mi cautivante aura permitió guardar en el bolsillo viejo de mi delantal rasgado.

Soy Martina, y en la mochila de mis fragmentos iridiscentes, recolecté cinco piedras de antaño que han construido la serendipia de mis mares emotivos, y con ello también, el mapamundi de sueños que aún no he vivido en espacios blancos, cuya materia propia, desconocida espera por mis pasos bailarines y curiosos.

Madre, un día saldrá el sol y nos abrigaremos con el cielo, las olas del pasado serán nuestra corriente para navegar juntas a lo eterno; tus manos de raíces dibujadas, son el mapa del esfuerzo de mis miedos. Agradecida estoy por aprender de tus desvelos, que lo que con sudor se gana, abundancia llega en la plenitud del consuelo.

Girasoles en los días de tu existencia, claveles marchitos en tu ausencia. Para la crudeza de la muerte, que tu legado en mi florezca; agua de coco para nuestro valle de experiencias, melones de tonalidades naranjas adornando los recuerdos de bálsamos, un brindis de uvas dulces en el otoño de nuestras realidades, mis besos de cereza decorando tu frente, mi vieja; y un camino de rosales en los que pueda brincar y coleccionar para llevarte a casa en preciosos ramos florales. Larga vida a la cura de tus consejos, pena de muerte, si de orgullo no te lleno, mientras me acompañas por este camino denso, que entre espinas finas, tu voz constante guía mi lecho.